En el inter

02 agosto 2007
Ha pasado ya un rato desde la última vez que escribí un post de lo que he leído, eso no significa que no haya leído nada en el inter, pero enre el viaje y que fueron lecturas rápidas no había podido escribir mucho al respecto.

Desde que terminé de leer La prisión de la libertad estuve un rato sin mucha idea de qué leer, así que un día fui y asalté el librero de mi hermano, ya lo había asaltado antes así que no tenía ya muchas esperanzas, aún así yo recordaba dos libritos que había visto así que me avalancé sobre ellos.

La fecha del viaje llegó y me llevé el par de libros.

Empecé por el más delgado, era un regalo que le habían hecho hace tiempo de un autor de quien yo ya había leído un libro antes y me gustó mucho. Los elementos del jazz de Antonio Malpica llegó al mismo tiempo que el redescubrimiento de Real de Catorce y no podía dejar de asociar la voz de José Cruz (vocalista del grupo) con la imagen del Buitre, para mi fue más Los lementos del Blues que del Jazz pero aún así la historia me atrapó, algo entre cuento, entre novela policiaca: el chamaco, el Chino, Xavier con X y la Señora Cocó al final me arrancaron una lagrimita.

Para cuando terminé ese libro iba como a la mitad de mi viaje, fueron los días en que me quedé en casa de mi prima Rosalía que desde siempre ha sido aficionada a los libros, y como he dicho antes, fue quien en gran parte me inculcó el gusto por la lectura. En su casa me ofreció que tomara algún libro que me agradara y la elección no fue nada fácil. Finalmente escogí dos pequeñitos para que me diera timpo de leerlos, cosa que no sucedió porque además encontré otro librito delgadito que le habían regalado en un evento en el Centro Cultural Tijuana.

El libro delgadito en cuestión fue uno de título largo Las muchachas sólo quieren divertirse y otras crónicas de Carlos Fabián Sarabia. A pesar de que las crónicas eran de entre hace 8 y 10 años fue una lectura muy agradable pues aprendí algunas cosas sobre aquella ciudad, de su modo de vida, y sobre la gente que la habita y la transita. Desafortunadamente no pude terminar el librito, pero no fue mucho lo que me faltó.

De los otros dos libritos que había seleccionado uno era de poemas de Céesar Vallejo y el otro de Julio cortázar, de ellos sólo pude extraer un poema del primer autor que desde la secundaria me encanta:

Piedra negra sobre una piedra blanca
César Vallejo
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.

Me moriré en París -y no me corro-

tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.


Jueves será, porque hoy, jueves, que proso

estos versos, los húmeros me he puesto

a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,

con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;

le daban duro con un palo y duro


también con una soga; son testigos

los días jueves y los huesos húmeros,

la soledad, la lluvia, los caminos...

Hubo pues que regresar los libros a su dueña, la ventaja es que yo aún llevaba uno de reserva.

El último elefante es el título del libro que escribiera otro conocido de mi hermano: Bernardo Ruiz. Ya había visto yo ese libro en su librero y confieso que tardé en animarme a leerlo, ahora era la última opción, pero para nada desagradable. Fue un estilo de lectura a la que no estoy acostumbrada, pero con la que me sentí familiarizada pues los hechos suceden en la Ciudad de México en una época que no desconozco en la época en la que vivo, con situaciones, con eventos que suceden aquí muy cerca de mi (de hecho en alguna parte del libro mencionan a Villa Coapa). Fue una historia casi sangrienta, de muchos modos violenta, ¿policíaca? tal vez.

El último elefante cerró el ciclo de libros "en el inter" como se titula este post. Pero también en el inter, mientras buscaba qué leer recurrí a la fuente que me provee de pequeños cuentos desde que estaba en la prepa cuando me pidieron ese tabiquito como complemento de libro de texto. El cuento hispanoamericano es el título de ese libro, gracias a él tuve el acercamiento a Borjes con "El Jardín de Senderos que se bifurcan", a Cortázar con "Cartas de mamá" y a José Agustín con "Cuál es la onda".

Por ahora estoy leyendo (y no creo que me dure mucho) mi regalo de cumpleaños "Tan veloz como el deseo" de Laura Esquivel, ahí después les contaré.

*Este post se hizo muy muy extenso y por la misma razón tenía ya un rato esperando en la bandeja de borrador, aún hay mucho que contar, pero pronto me iré poniendo al corriente*

1 comentario:

*marianna* dijo...

De entrada wow! lees bastante, no que no lo supiera...pero...wow!
Algo que me agrada de leerte, es que en este momento me llevaste contigo, a tu viaje, a las palabras leidas,a los libros selecciondos, a Paris, a la poesia... a los recuerdos atesorados..gracias...