
originally uploaded by Atzimba
Estoy segura que todos, por lo menos alguna vez en la vida, hemos hecho la maldad de pisar una fila de hormigas y que nos ha resultado divertido ver cómo pierrden el rumbo por un momento como si el mundo se fuera a acabar. No sé ustedes, pero yo sí.
Y me parece más curioso aún que ese mismo efecto puede ocurrirnos a nosotros los humanos, sobre todo si somos demasiado rutinarios y esquemáticos. Nos acostumbramos tanto a ciertas cosas, actividades y secuencias, que al momento de generar un pequeño movimimento o ajuste, puede venirse todo abajo.
No entraré mucho en ondas metafísicas, cuánticas y demás, el motivo de este post es mucho más terrenal, relacionado directamente con mi familia y las fiestas decembrinas.
Desde que mis abuelitos fallecieron hace ocho años, hemos seguido una mecánica muy similar durantes las navideades, recalentados y años nuevos: Se hace la cena en casa de mi tía, porque la casa es grande y cabemos bien, porque mi mamá y mi tía son las que guisan y preparan todo y porque es más cómodo. Se pide una cooperación por persona que se supone debe cubrir los gastos de la cena, el recalentado. las botanas, las bebidas y lo que se ofrezca.
Desde entonces, a veces vienen mis tíos de fuera, a veces no, así que hemos pasado navidades desde 5 hasta casi 40 personas, pero siempre en el mismo lugar. No quiero contarles el trabajo que esto implica para los dueños de la casa y para quienes estamos más cercanos. La ida al súper y al mercado con su respectiva cargada, la preparada que no es cosa fácil, ordenar la casa, los luugares, el intercambio, la mesa y la infinidad de platos sucios que se generan. Pero, todo se justifica por la unión familiar...
Este año los planes cambiaron, se había decidido pasar Navidad fuera y quienes pudieran o quisieran ir serían bienvenidos... ajá. De inmediato se observó como cuando uno deshace la fila de hormigas al hormiguero, todos en descontrol: ¡cómo era posible, pero si venimos de lejos todos en bola!, ¡a nosotros nos excluyeron!, ¿no habrá recalentado?, nosotros todavía no sabemos si vamos.
Sí, a final de cuentas se cambiaron planes, la Navidad la pasaremos donde siempre, pero no habrá recalentados, no los veremos a todos probablemente... pero... más no se puede hacer, hemos decidido pasar año nuevo fuera y así será.