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¡Qué vivan el mambo y el danzón!

30 enero 2008
Algunos de ustedes sabrán ya que tomo clases de baile de salón, es mi hobby, mi afición y mi encanto, todos los martes y jueves casi sin excepción me encuentro moviendo las piernas a ritmo de merengue, salsa, cha cha chá y cuanto ritmo nuevo nos ponga la maestra.

A final de año se realiza una exhibición, con otros grupos, todos alumnos de maestros de la Academia de Danza de Félix Rentería. Este año por segunda ocasión tuve el agrado de participar en esta Función de Gala. El año pasado la coreografía que bailé fue el Rock'n roll Al Compás del Reloj y me gustó mucho recordar la experiencia de estar sobre un escenario, de sentir cómo es que esos pocos minutos que dura la pieza que bailas son tuyos y de nadie más, que te pertenecen.


Este año la coregorafía que nos tocó bailar fue el Mambo del Politécnico (pero por favor no le digan a mi alma Máter la UNAM, fue sólo por el baile lo juro... y además yo no lo escogí). Lo que me gustó de esta vez fue que me sentí ya más familiarizada y dispuesta a disfrutar del momento.

Hubo varias cosas que me gustaron mucho, por ejemplo el traje, como de una clásica rumbera de película mexicana de los años 50's de quienes soy fanática, entre mis actrices favoritas se encuentra Meche Barba.

Me gustó elegir el color blanco sin temor a que me fuesen a criticar porque el grupo es un grupo muy lindo con mujeres a las que aprecio y he llegado a encariñarme y de quienes además aprendo día a día.

La foto fue cortesía de Marianna, a quien agredezco su presencia, mismo agradecimiento extendido a Alejandro, Carlos, Román, Tía Marcela, Mamá y Papá.

Este es el video de la coregrafía, espero les guste.



Y en otros asuntos, y como bien dice el título del post qué vivan el mambó y el danzón, pues les cuento que me hicieron una propuesta muy interesante. Mi maestra me invitó a formar parte de un grupo de Danzón que tiene su hermano, la invitación fue muy halagadora para mi porque a pesar de que yo casi no tenía conocimientoes previos de danzón, me dijo que como tengo buena memoria y me aprendo fácil las coreografías pues que por eso me invitaba, además de que -cosa rara en un grupo de baile- había más hombres que mujeres.

Yo acepté sin pensarlo, es una oportunidad maravillosa justo a mi medida. El proyecto implica un gran esfuerzo: físico, económico, de horarios, pero el resultado sé que bien valdrá la pena. Me dicen que este grupo es con el que se hacen presentaciones en foros, teatros e incluso giras por la República. Estoy ansiosa, ya no puedo esperar, por lo pronto yo ando de muy aplicada aprendiendo todo cuanto puedo, ya me ha tocado tomar clases teóricas sobre la estructura musical del danzón y otras maravillas.

En fin de poco a poco me voy enamorando del Danzón, ya les contaré de mis avances y por supuesto que los invitaré cuando llegue el momento de una presentación.

Danzo al compas del reloj

18 diciembre 2006
Desde hace como unos cinco meses empecé a tomar unas clases de baile de salón en el deportivo que está junto a mi trabajo. Me agrado la cercanía, los horarios, las cuotas y sobre todo bailar.

Siempre me ha gustado bailar, dicen que tengo de dónde sacarlo y les creo, mi abuelita fue bailarina y profesora de ballet y supongo que algo se me habrá colado en la sangre. De hecho cuando era chiquita yo decía que quería ser bailarina, como es de suponerse en estos casos el desengaño fue pronto, pues para mis diez años cuando intenté entrar a la academia de baile me batearon diciéndome que además de no dar el ancho, estaba muy ancha. Claro que esas no fueron las palabras exactas, el punto es que me dijeron que por mi fisonomía no era candidata.

Después de aquel duro golpe seguí con mis clases de ballet pero ya sin intenciones de dedicarme profesionalmente al baile. Ahora es uno de mis pasatiempos favoritos, desafortunadamente no he podido practicarlo tanto como he querido, pero sí he estado en algunos talleres de jazz y ahora baile de salón.

A veces en este tipo de actividades se da la oportunidad de tener presentaciones en foros o teatros, cuando estuve en los Talleres Libres de la UNAM tuve el honor de presentarme junto con mi grupo de jazz en la Sala Miguel Covarrubias presentando una coreografía de la música de Molin Rouge (sí, esa que cantaba Cristina Aguilera y compañía), pero además colaboré para el diseño del vestuario y la escenografía. (Sé que tengo ese video en algún lugar, tendré que buscarlo).

En esta ocasión, con motivo del festival de fin de año de la academia a la que pertenece mi profesora, Xóchitl Renteria de la Academía Félix Rentería, nos presentamos el domingo 10 de diciembre en el Teatro Ramiro Jimenez. Yo sólo bailé un número, un rock and roll el del compás del reloj, este es el video casero que me tomó mi hermano, y cuando digo ME tomó lo digo muy en serio eh.

Se que después de todo, no soy la mejor bailarina, pero lo que sí se es que esos minutos que estuve (y en general cuando he estado en un escenario) fui muy feliz, me sentí muy satisfecha por mi esfuerzo y sobre todo, que esos tres minutos me pertenecian a mi y sólo a mi. Es un rollo algo complejo en el que luego me extenderé más, por lo pronto los dejo con mis tres minutos de fama. No les digo quién soy porque aunque no me conozcan pronto sabrán cuál soy, por el zoom.